¡Bienvenido a mi blog!

Eduquémonos
SÍGUEME

EL PODER Y EL ESTADO



By  Ayrton Romero     septiembre 26, 2020     

 


¿Qué vínculo o finalidad tiene el poder con el Estado? Es una de las cuestiones más discutidas por la historia social, económica, política y del derecho. En la actualidad tenemos cierta certeza de lo que es poder y Estado, sin embargo, hace falta comprender a cabalidad su relación de forma individual y su dualidad. Este ensayo tiene el propósito de aproximar definiciones de aquellas cuestiones que nos resulta complicado entenderlas, basado en autoridades que reflexionaron sobre este tema a mediados del siglo XX.


Para Max Weber el poder es la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social aún contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esta.


En el Estado moderno, señala Weber, ha logrado imponer/organizar el monopolio del uso de la violencia para su beneficio. «Todo Estado está fundado en la violencia», dijo Trotsky en Brest-Litowsk. Objetivamente esto es cierto. Si solamente existieran configuraciones sociales que ignorasen el medio de la violencia habría desaparecido el concepto de «Estado» y se habría instaurado lo que, en este sentido específico, llamaríamos «anarquía». La violencia no es, naturalmente, ni el medio normal ni el único medio de que el Estado se vale, pero sí es su medio específico. Hoy, por el contrario, tendremos que decir que Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima (Weber, 1988).


Entonces, toda dominación responde a motivaciones que definen en gran medida el tipo de dominación. «Como todas las asociaciones políticas con una larga trayectoria en la historia, el Estado es una relación de gobierno de hombre sobre hombre, y esta relación se mantiene a través de la violencia legal». Por lo tanto, para sobrevivir, el gobernante necesita que los gobernados acaten la autoridad que pretenden tener quienes en ese momento dominan. ¿Cuándo y por qué hacen esto? Y ¿Sobre qué motivos internos de justificación y sobre qué medios externos se apoya para llevar a cabo este tipo de dominación?


En primer lugar, hay tres tipos de justificaciones internas, que sin bases de legitimidad de una dominación. Primero, la legitimidad del eterno ayer de la costumbre, consagrada por su vigencia inmemorial y la orientación consuetudinaria de las personas hacia su respeto. Es “la legitimidad" tradicional ejercida por patriarcas y príncipes patrimoniales de la vieja marca. En segundo lugar, la autoridad de la gracia (carisma) personal y extraordinaria, el compromiso y la confianza puramente personales, igualmente personales, en la capacidad de revelación, heroísmo u otras cualidades de caudillo que posee un individuo. Es esta autoridad "carismática" ejercida por los profetas o, en la arena política, por los caudillos electos, los gobernantes plebiscitarios, los grandes demagogos o los líderes de los partidos políticos. Tenemos, por último, una legitimidad basada en la «legalidad», en la creencia, en la validez de preceptos legales y en la «competencia» objetiva fundada sobre normas racionalmente creadas, es decir, en la orientación hacia la obediencia a las obligaciones legalmente establecidas, una dominación como la que ejercen el moderno «servidor del estado» y todos aquellos titulares del poder que se asemejan a él (Weber, 1988).


De esta manera, Weber adopta una posición instrumental del poder. Si hay resistencias frente a la imposición de la propia voluntad se recurre a la violencia.


Por otro lado, Hannah Arendt abre una visión más amplia del poder. Esta corresponde a la capacidad humana de actuar concertadamente. El poder es propiedad del grupo y existe solo cuando este no se desintegre. El poderío del individuo más fuerte puede ser dominado por la mayoría.


Para Arendt la violencia se distingue por su carácter instrumental. La eficacia de la violencia depende del poder que está detrás. La violencia por si sola es ineficaz, inclusive para la dominación política. La violencia (en su estado puro) puede llegar a destruir el poder, pero es incapaz de crearlo (Arendt, 1970).


El poder para Michel Foucault es el ejercicio mismo del poder. Si no se ejerce no se tiene el poder, no es abstracto. No tiene un lugar fijo, no está localizado en el aparato del Estado. Hay mecanismos de poder que funcionan fuera de los aparatos del Estado por debajo de ellos, a su lado de una manera mucho más minuciosa.


Para Foucault todo está atravesado por relaciones de poder «Entre cada punto del cuerpo social, entre un hombre y una mujer, en una familia entre un maestro y su alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relacione de poder que no son la proyección pura y simple del gran poder del soberano sobre los individuos; son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se incardina, las condiciones de posibilidad de su funcionamiento» (Foucault, 1979).


Foucault concibe al poder como lo que reprime. El poder reprime la naturaleza, los instintos, a una clase, a los individuos. La mecánica del poder es esencialmente la represión. Esta es la consecuencia política del poder.


Entonces, el poder para Foucault se construye y funciona a partir de poderes, de multitud de cuestiones y de afectos de poderes y sugiere que: el poder es coextensivo al cuerpo social. Las relaciones de poder están imbricadas en otros tipos de relación (de producción, de alianza, de familia) donde juegan un papel a la vez condicionante y condicionado. Dichas relaciones no obedecen a la sola forma de la prohibición y del castigo, sino que son multiformes. Las relaciones de poder «sirven» en efecto, pero no porque estén «al servicio» de un interés económico primigenio, sino porque pueden ser utilizadas en las estrategias.


No existen relaciones de poder sin resistencias; que éstas son más reales y eficaces cuando se forman allí mismo donde se ejercen las relaciones de poder; la resistencia al poder no tiene que venir de fuera para ser real, pero tampoco está atrapada por ser la compatriota del poder. Existe porque está allí donde el poder está: es pues como él, múltiple e integrable en estrategias globales. (Foucault, 1979).


El poder entendido como ejercicio de poder es un avance a la concepción Weberiana de poder entendida como dominación. Pero en el actual contexto de crítica post-moderna de la consideración totalizadora de la realidad nos lleva al replanteamiento de la cuestión del poder.


Pierre Bourdieu expande el universo del análisis político al hablar de campos de poder en los que el Estado aparece como una especie de metacampo. Así, el Estado, si se insiste en conservar esta designación, sería un conjunto de campos de fuerzas en donde se llevan a cabo luchas cuyo objetivo sería (corrigiendo a Max Weber) el monopolio de la violencia simbólica legítima.


La génesis del Estado moderno lo resume en: poder afirmar, simplificando mucho las cosas que la construcción del Estado dinástico y, luego, del estado burocrático, adoptó la forma de un proceso de concentración de diferentes especies de poder, o de capital, y que desembocó en un primer momento, en la monopolización privada por el rey de un poder público, a la vez externo y superior a todos los poderes privados (los burgueses urbanos).


La concentración de estos diferentes tipos de capital-económicos (gracias a los impuestos), militares, culturales y legales y en general simbólicos, que acompañó a la construcción de los diferentes campos correspondientes, propició el surgimiento de un determinado estado capitalista y nacido de la acumulación, que permite al Estado ejercer el poder sobre los diversos campos y sobre los distintos tipos de capital.


Este tipo de metacapital, que puede ejercer poder sobre otros tipos de capital y en particular sobre los tipos de cambio entre ellos (y, además, sobre las relaciones de violencia entre sus propietarios), define correctamente el poder estatal. De ahí se desprende que la construcción del Estado sea simultáneamente a la construcción del campo poder, entendido como el espacio de juego dentro del cual los poseedores de capital (de diferentes especies) luchan, sobre todo, por el poder sobre el Estado, es decir, sobre el capital estatal que otorga poder sobre las diferentes especies de capital y sobre su reproducción (en particular, a través de la institución escolar) (Bourdieu, 1995).


Finalmente, tenemos una aproximación a la cuestión que nos emprendió a discutir el vínculo o finalidad que tiene el poder con el Estado, hemos visto a Weber definir el poder como posición instrumental que impone la voluntad frente a una resistencia, aquella voluntad la ejerce el Estado a través de su dominación que fundamenta una justificación de la violencia. Arendt también distingue la violencia dentro de un carácter instrumental que ejerce el Estado a través del poder. Asimismo, según Foucault, el poder designa relaciones entre sujetos estableciéndose una dominación, sin embargo, el poder no está localizada en el aparato del Estado, sino en las relaciones de poder. Por último, Bourdieu concluye que el Estado y su uso del poder tiene como objetivo el monopolio de la violencia simbólica legítima, que se ejerce sobre los individuos con su propia complicidad.

About Ayrton Romero

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Maecenas euismod diam at commodo sagittis. Nam id molestie velit. Nunc id nisl tristique, dapibus tellus quis, dictum metus. Pellentesque id imperdiet est.

No hay comentarios:

Publicar un comentario


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Traducir

Contáctame

ayrton.romero@unmsm.edu.pe